miércoles, 6 de junio de 2018

Momias Perfectas: Los niños de Lllullaillaco.





LOS NIÑOS DE LLULLAILLACO

Los investigadores ya devolvían el cuerpo a la cápsula de cristal, cuando Angelique Corthals observó un detalle en el que nadie había reparado. La túnica que envolvía al niño momificado presentaba unas manchas que luego de analizarlas resultaron ser de saliva y sangre. Corthals, antropóloga forense de la Universidad de Stony Brook, dedujo que el pequeño murió de un derrame interno, por el golpe que le asestó un sacerdote inca, hace 500 años. No de hipotermia, como se suponía. La hipótesis de la experta norteamericana abrió un nuevo debate acerca de la forma en que se realizaban los sacrificios humanos durante la época de los incas. Todo comenzó en marzo de 1999 cuando la expedición a cargo del antropólogo norteamericano Johan Reinhard y de la arqueóloga argentina, Costanza Ceruti, ascendió hasta la cima del volcán Llullaico, uno de los más altos del mundo, para investigar las ruinas de lo que parecía ser un santuario incaico. Lo era. En lo alto de esa montaña situada al noroeste de Argentina, a más de 6.700 metros sobre el nivel del mar, los científicos descubrieron tres cuerpos momificados de forma natural, por obra de las bajas temperaturas y la sequedad de la atmósfera. El hallazgo llenó de asombro a la comunidad científica. Trabajando en condiciones extremas, a 20 grados bajo cero y con vientos de 80 kilómetros por hora, los miembros de la expedición, patrocinada por National Geographic, lograron desenterrar los cuerpos y trasladarlos al laboratorio del Museo de Arqueología del Alta Montaña (MAAM) en la ciudad de Salta. Las momias mejor preservadas del período precolombino, corresponden a una joven de cerca de 15 años, apodada La Doncella, a un chico de entre siete y 12 años —El Niño— y a una niña de cerca de seis años, que luego de morir fue alcanzada por un rayo. En tiempos de catástrofe los incas elegían las cumbres más elevadas de los Andes para apaciguar la ira de los dioses por medio de la chapacocha o sacrificio de niños-emisarios. Las últimas investigaciones revelan que los tres niños recorrieron a pie los 1.600 kilómetros que separan al Cuzco, capital del Imperio Inca, del volcán donde hallaron la muerte. Pero, ¿de qué forma fueron inmolados? Mario Bernanski, el científico que diseñó las cápsulas donde se conservan las momias en un medio que reproduce las condiciones de Llullaillaco, rechaza la hipótesis de Angelique Corthals. "En las tomografías craneanas no aparecen huellas de instrumentos contundentes o cortantes. Lo que sí hallamos fueron altos niveles de coca y de chicha (una bebida alcohólica) en los tejidos y en los cabellos de los tres individuos", dice Bernaski. En base a esos residuos, los investigadores del MAAM presumen que los sacerdotes suministraron a los niños una especie de narcótico. Ellos se durmieron y la hipotermia hizo lo demás. En cuanto a la mancha de sangre hallada en las ropas de El Niño, Miguel Xemena, director del MAAM, la atribuye un edema pulmonar. "Considerando que se trata de chico no mayor de siete años, es probable que sus pulmones no resistieran la falta de oxígeno y la baja presión durante el ascenso. Seguramente ya agonizaba cuando alcanzaron el altar de los sacrificios", concluye Xemena. 
*Artículo: elmundo.es 
*Vídeo: Canal de youtube Raromanía

lunes, 16 de abril de 2018

¿Qué son las metodologías activas?

Escribe Ángel Fidalgo 
Son Goku es el protagonista de una serie animada de ficción. Lo que más me llamaba la atención de este personaje no era lo bien que peleaba, los rivales a los que se enfrentaba ni tan siquiera la trama. Lo que realmente me fascinaba era que a medida que luchaba tenía más poderes. Cuanto más fuerte era el rival, más poderes adquiría. 
Y eso es lo que ocurre con el conocimiento, mejora cuanto más lo utilizamos y esa mejora es tanto mejor cuanta más variedad de situaciones den lugar al mismo.
Los seres humanos estamos preparados para aprender, está en nuestra naturaleza y es clave para garantizar nuestra supervivencia. Para ello disponemos de mecanismos de aprendizaje y unos conllevan un mayor esfuerzo que otros, unos son más adecuados que otros en función de la situación de aprendizaje, pero la principal características es que todos se complementan y todos son necesarios.
Las metodologías más utilizadas y habituales en el contexto formativo utilizan un proceso de aprendizaje donde el alumnado adquiere conocimiento a partir del que le suministra el profesorado de forma dogmática (el alumno se lo toma como dogma, no por respeto al profesorado, sino porque es lo que se va a preguntar en el examen). La percepción del alumnado es que si se trata de un dogma, lo mejor es tratar de entender lo que se le dice, prestar atención para que no se le escape nada, memorizar la máxima cantidad que pueda y demostrar el resultado de esa “dogmatización” en el examen. A este tipo de metodología se le denomina metodología pasiva y es adecuado para un aprendizaje teórico-conceptual. El principal problema es que el ser humano no está preparado para aprender solo de esta forma. Si se abusa de este método nuestro cerebro desarrolla mecanismos de autodefensa, entre los que se encuentra la disminución de la capacidad de atención.
Al igual que Son Goku, nuestros poderes para adquirir conocimiento aumentarán si nos enfrentamos a retos que requieran una cierta actividad e iniciativa por nuestra parte. Por ejemplo: dudando de los dogmas, buscando alternativas, cooperando con otras personas, creando conocimiento de forma cooperativa, utilizando más fuentes de conocimiento que las que nos pueda aportar el profesorado, tomando decisiones, tratando de resolver retos, aplicando ese conocimiento a situaciones reales, equivocándonos, compartiendo conocimiento con personas que saben menos que nosotros y, también, con las que saben más. Las metodologías que requieren que el alumnado utilice todas esas capacidades se denominan metodologías activas. Nuestro cerebro suele favorecer este tipo de actividad aumentando la motivación, el interés, la autoconfianza y la seguridad en que alcanzaremos la meta final (es lo que ocurre cuando aprendemos a montar en bici, da igual las veces que te caigas, al final lo consigues).
Una metodología activa es un conjunto de procesos y actividades (organizadas y planificadas) que “obligan” al alumnado a enfrentarse a situaciones donde tiene que adquirir conocimientos, habilidades, tiene que contrastar estrategias, tiene que tomar decisiones, incluso crear nuevo conocimiento y, sobre todo, comprobar el resultado de lo que ha hecho. Esto significa que para que se produzca aprendizaje no importa tanto el resultado de las acciones sino el haber realizado las acciones que conducen a la obtención del resultado.
Siguiendo con el símil, Son Goku adquiere más poderes por el hecho de pelear, no por ganar la pelea. Cuando Son Goku era joven tenía un maestro que le enseñó  a aprender de forma activa a partir de los aciertos y de los errores. Gracias a esta metodología Son Goku continuó aprendiendo toda su vida y llegó a ser mucho mejor que su maestro. Si el maestro hubiese utilizado una metodología pasiva, Son Goku seguramente nunca habría sido mejor que su maestro